Despertar a la inteligencia colectiva

Despertar a la inteligencia colectiva

Dice Eckart Tolle:

“Sólo despertando puede usted conocer el verdadero significado de esa palabra. En vez de estar perdido en su pensamiento, cuando usted despierta se reconoce como la conciencia que está detrás de él. El pensamiento deja de ser una actividad autónoma que lo posee y gobierna su vida. La conciencia toma el mando por encima del pensamiento. En vez de estar a cargo de su vida, el pensamiento se convierte en sirviente de la conciencia.”

 

Éveil es una palabra francesa que puede traducirse como “despertar”. Nuestro propósito externo puede cambiar con el tiempo -de hecho lo hace a lo largo del ciclo vital- y es distinto para cada persona, pero nuestro propósito interno no. Siempre es despertar. Cuando muchas personas están despiertas, cuando juntas pueden alinear su propósito exterior e interior, se produce un fenómeno de inteligencia colectiva.

La inteligencia colectiva es un tipo de inteligencia que aparece cuando muchos individuos colaboran en el resultado. Opera en otras especies, que parecen traer en el ADN el gen colaborativo: las hormigas, los castores, las abejas son ejemplos de los más conocidos, pero también puede observarse cuando una bandada de aves sincroniza su vuelo para cambiar de dirección.

Hay al respecto, dos puntos de vista: Uno, de quienes consideran que lo que las hormigas y los castores (y los animales en general) emplean para construir un hormigero, un dique, una colmena o para cambiar de dirección el vuelo de toda la bandada al mismo tiempo, no es inteligencia colectiva. Es instintivo, no pueden elegir no hacerlo.  En cambio, la inteligencia presupone la libertad.

Otros consideran por el contrario, que la inteligencia colectiva es lo que ha permitido a las bacterias sobrevivir y transformarse en seres humanos. Si no hubiera habido colaboración entre los individuos de una especie, muchas no hubieran pasado la prueba de la evolución.  Dice Harari en “Sapiens” que el éxito de nuestra especie radica en la capacidad de coordinar acciones a gran escala y sin estar determinados para ello, precisamente como las hormigas. Harari se ubicaría así, en el segundo grupo.

La inteligencia colectiva (IC) operando en equipos de alto desempeño, puede aprenderse y fomentarse, pero necesariamente debe trabajar sobre la base de una cultura que incentive la colaboración. No existe inteligencia colectiva sin colaboración.

La tecnología desde Internet y luego las redes sociales y muchas aplicaciones que se basan en el poder de las plataformas, han facilitado que emerja la inteligencia colectiva. Lo hemos visto desde que Wikipedia hizo masiva la novedad (de hecho el nombre “wiki” se hizo genérico) hasta Waze, pasando por incontables iniciativas y aplicaciones que emplean y hacen posible la emergencia de la IC.



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